Esa misma pregunta se hicieron los altos directivos de la marca japonesa de la mano de Akio Toyoda, cuando se pusieron manos a la obra del siguiente vehículo, totalmente distinto a su filosofía, y que estaban dispuestos a fabricar.

Por todos los amantes del automóvil es conocido que los Lexus son los coches que menos se rompen, que son altamente cómodos y avanzados y que están equipados con los mejores sistemas de sonido. Pero les faltaba algo, un supercoche, capaz de codearse con los mejores del mundo.

En Japón ya existen coches con buenas prestaciones como el Honda S2000 o el Nissan 370Z. O si subimos un poco el listón en Nissan GTR o el Honda NSX, así que Lexus decide que hay que dar un paso más y poner la balanza de su lado.

Se planea sin límite de tiempo ni de costes, crear un vehículo cuya definición y principal filosofía seria, “proporcionar una experiencia de conducción extrema”, de esta manera nace el Lexus LFA.

Lanzado en el año 2010 el Lexus LFA tiene un aspecto fantástico y además no se parece a ninguno de sus rivales, tanto americanos como europeos, lo cual hace que o te guste o no te guste pero no te deje indiferente.

Sale a la venta por algo más de 400.000€, lo que hace pensar a los aficionados de marcas más generalistas, que por ese dinero te puedes llevar a casa un deportivo de una marca con más “cache”.

Sentados en el asiento del conductor podemos observar como su volante cortado por la parte de debajo y forrado en cuero por sus dos laterales, esconde un cuadro totalmente digital que nos proporciona toda la información necesaria para ponernos en marcha, destacamos el cuentakilómetros en el centro con perfecta visibilidad y especialmente su cuentarrevoluciones, digital si, diseñado de esta manera porque no existía en el mercado ningún cuentarrevoluciones analógico que pudiera seguir el ritmo de su espléndido motor.

Entonces es cuando te pones a los mandos del Lexus, lo pones en marcha y comienza a moverse su corazón V10 de 4.8 litros y que rinde 560cv a 9000 rpm, para mí personalmente suena como una orquesta perfectamente dirigida y cuyo objetivo es hacer disfrutar a quienes están sentados en sus asientos delanteros, y vaya si lo hace. Con todo esto el propulsor lanza al LFA de 0 a 100 km/h en 3.7 segundos y alcanzando una velocidad máxima de 329 km/h.

Creado como un icono a nivel mundial para la marca, el LFA cerró su producción en 2012 con las 500 unidades limitadas que se fabricaron.

Durante el proceso de desarrollo, fallecía Hiromi Naruse, mano derecha de Akio Toyoda (por aquel entonces director de operaciones de China) lo que supuso un gran golpe para la empresa. Para homenajear a Naruse la empresa decide desarrollar el LFA” Nurburgring Edition”, con una edición limitada de 50 unidades y aún más radical.

El 14 de Diciembre de 2012 la producción del Lexus LFA llega a su fin, saliendo de la cadena de montaje una unidad con las especificaciones de la versión “Nurburgring”, lo que daba por terminado el final de una era.

No obstante cabe destacar que el Lexus LFA no solo fue capaz de demostrar que el grupo Lexus/Toyota era capaz de fabricar un automóvil tecnológicamente muy avanzado, sino que también competir de tú a tú con los superdeportivos de los mejores fabricantes de automóviles del mundo.

El Lexus LFA tiene otro hito tan importante como el de ser el primer superdeportivo de la marca Japonesa, se le atribuye también la función de mejorar la imagen global de la marca y de hacerla visible a todo el público.

Con todo esto el Lexus LFA pasa a formar parte de esos vehículos exclusivos e inalcanzables para gran parte de todos los aficionados al motor, que nos tenemos que conformar, como bien dice el título, de conducir en la PlayStation y disfrutar del sonido de su vigoroso motor en videos por la red, (recomiendo que lo hagáis).


Alejandro Fernandez (Turbofamily)